Tras solo mirar el cielo y verme reflejado, comprendí, que no solo mis ojos brillan en la oscuridad, pero más alla deel resplandor, sentí que el vacio que me inunda, poco a poco se alimentaba de mi carne.

Es el brillo de las lágrimas de un corazon desesperanzado la que corona el cielo de mis dias, y tras la laguna sobrevino el mar, y sintiendome desvalido, intente cruzaar empapandome de melancolía.

Nadie nunca me dijo que la vida era así, yo solo creia en lobos blancos ; pero más alla del honor, vi subrepticiamente el movimiento de una sombra que inunda el bosque.

¡Lo inunda todo, todo! El sentimiento no se va, es que simplemente el viento no me habló y mis fieles sirvientes me deejaron desvalido en las cristalinas ondas del dolor.

¡Para que quiero sangre! con que fin debería yo nacer; mi cuerpo neblinoso se diluye en el bosque. Nada mas allá de mi en la sombra, es solo un juego, fuegos de artificio, brillan para desaparecer, y en su luz efímera el reflejo de la niebla sobre el agua.

Barca eterea, surca los mares de mi memoria y dime, que me hizo merecedor del juicio, que hizo encadenarme, con lágrimas en los ojos, al destino del olvido.

Si la lluvia cae sobre mi, inevitablemente caerá sobre mis hombros.

¿Debo rendirme ante ti o mirar el cielo? Solo se que sobre mi, la luz me toma y me enajena, tenebrosa, son simbolos de mi presidio, cadenas de luz, condenan mi alma.

Y finalmente sobre mi , queda el resplandor de la aurora.